Lánguido y penetrable. Tránsito de Roberto Tondopó

Lánguido y penetrable. Así se representa la figura de San Sebastián en la tradición artística occidental desde el Renacimiento: como un bello y atlético joven —un exsoldado de la guardia pretoriana del emperador Maximiano— a quien sus compañeros han desnudado, atado a un poste y acribillado con una lluvia de flechas.

Sebastián sufre, pero resiste. En las imágenes convencionales, el tema principal parece ser su martirio, su valiente resignación ante la tortura. Sin embargo, el subtexto de esas imágenes es el homoerotismo: la pasividad y penetrabilidad del cuerpo masculino, cualidades reprimidas de éste último en la cultura hegemónica, machista y homofóbica.

Es en el tiempo ritual, en el espacio liminal de la fiesta, donde lo reprimido se manifiesta de manera permisiva. Tal es el caso de la Fiesta Grande de Chiapa de la que parte Tránsito [Holy Glorious San Sebastian] de Roberto Tondopó. Como en muchas fiestas tradicionales mexicanas, sus chuntás—como los paragüeroso las maringuillasen otros lados del país— usan el travestismo de manera performativa en el ritual comunitario.

Durante el tiempo liminal de la fiesta —“el estado de transición” descrito por el antropólogo Victor Turner—, los hombres se visten, se adornan, se maquillan, se mueven y actúan. Se sienten, viven como mujeres. Experimentan, durante la fiesta “un estado de movimiento progresivo”. Pero, ¿hacia adonde progresan? ¿Qué permite, qué libera, esa encarnación flagrantemente manifiesta de “lo femenino” como potencia de lo masculino?

Roberto Tondopó contesta a las interrogantes en su serie de fotografías anteriores con imágenes tan fuertes como inefables. En ellas reconocemos, pero desplazadosalgunos tópicos del folclor “mexicano”: los colores chillones, las telas floridas, los trajes lustrosos, las gasas y encajes, la bisutería vistosa. Tondopó tuerce el sentido de estos elementos al proyectarlos sobre la imaginería gay: la del cuerpo desnudo, expuesto y feminizado, la belleza lánguida, la penetrabilidad de lo masculino y el maquillaje. Asociar ambos códigos permite al fotógrafo trascender el folclor y el tópico del travestismo para señalar, en cambio, algo fundamental: que sus personajes están en un tránsito social hacia otra subjetividad, una subjetividad alternativa a la prevista por la cultura hegemónica. Y que tal transición todavía se vive hoy en día como un martirio paralelo al de San Sebastián.

Pese a sus atuendos feminizados, su maquillaje burlesco y sus gestos lánguidos, los hombres retratados por Tondopó son, como el mártir, figuras de fuerza y de resistencia. De ahí el valor de su serie: al traer lo reprimido al ámbito de lo visible, sus fotografías permiten concebir una nueva configuración de la subjetividad social en la que lo masculino y lo femenino, lo activo y lo pasivo, lo penetrante y lo penetrable, lo fuerte y lo lánguido puedan manifestarse positivamente a través de una gama infinita de matices.

Laura González-Flores, Instituto de Investigaciones Estéticas